Aunque te cueste un esfuerzo, no te queda otro remedio que reconocer que no puedes dirigir la vida los demás, aunque creas que lo puedes hacer bien. No puedes obligar a tus amigos a tomar decisiones, a establecer mejores límites para ellos mismos. No puedes obligar a los extraños a ser menos egoístas, a entender el mundo de la misma manera que tú. Puede que, en algún momento, veas esto como un fracaso, pero ten en cuenta esta semana que lo mejor es aceptar y querer a tus amigos tal como son. Eso no implica que renuncies a luchar por que las cosas sean mejores para todos. Es tu vocación, casi tu razón de ser.